Hay una práctica muy extendida en fruterías, carnicerías y pescaderías de toda España: ir al mayorista, comprar la mercancía, y no pedir factura. Solo el albarán de entrega, o directamente nada.
El razonamiento suele ser el mismo: “total, para qué complico esto.”
El problema es que esa decisión tiene un coste real, mensual, y perfectamente cuantificable. Y la mayoría de los comerciantes que la toman no saben cuánto les está costando.
El IVA que estás pagando de más cada mes
Cuando compras mercancía en el mayorista — Mercamadrid, Mercabarna, Mercamálaga, Mercasevilla o cualquier otro — esa compra lleva IVA incluido. Dependiendo del producto:
- Frutas y verduras frescas: 4% de IVA
- Carne y pescado: 10% de IVA
Ese IVA que pagas al mayorista se llama IVA soportado. Y la ley te permite descontarlo del IVA que tú cobras a tus clientes. Pero solo si tienes la factura que lo acredita.
Sin factura, ese IVA que pagaste desaparece. Lo has pagado, pero no puedes deducirlo. Y al final del trimestre, se lo pagas entero a Hacienda igualmente.
Hagamos los números con un ejemplo real:
Frutería con 12.000 € de compras mensuales al mayorista (4% IVA):
- IVA soportado recuperable: 480 € al mes
- Al año: 5.760 € que se van a Hacienda innecesariamente
Carnicería con 12.000 € de compras mensuales (10% IVA):
- IVA soportado recuperable: 1.200 € al mes
- Al año: 14.400 € que se pierden por no pedir factura
No es una multa. No es un error del gestor. Es dinero que tienes derecho a recuperar y que estás dejando ir cada mes porque no pides un papel que el mayorista está obligado a darte si lo solicitas.
Lo que el datafono ya le está diciendo a Hacienda
Hay otro punto que muchos comerciantes no conocen: los ingresos que pasan por el datafono quedan registrados en el banco, y los bancos están obligados a reportar esa información a la Agencia Tributaria.
No es una amenaza futura. Es algo que ya ocurre.
Si tu negocio factura 20.000 € al mes por tarjeta pero declaras ingresos significativamente menores, existe una discrepancia que los sistemas de la AEAT pueden detectar de forma automática. No hace falta una inspección manual — los cruces de datos son cada vez más sofisticados.
El efectivo es otra historia, pero la parte que pasa por datafono deja rastro. Y ese rastro habla por sí solo.
El punto no es el miedo a Hacienda. El punto es que el desorden que parecía cómodo ya no es invisible.
El coste real de no organizarse
Cuando un comerciante dice “no quiero complicarme con facturas y tickets”, está tomando una decisión con consecuencias concretas:
| Situación | Coste mensual estimado |
|---|---|
| No deducir IVA de compras (frutería, 12K€/mes) | 480 € perdidos |
| No deducir IVA de compras (carnicería, 12K€/mes) | 1.200 € perdidos |
| Sin registro de ventas real | Imposible conocer el margen real |
| Sin control de mermas | Entre 2% y 8% de la facturación sin registrar |
El “no quiero complicarme” tiene un precio. Y ese precio lo paga el propietario cada trimestre, aunque no lo vea en ninguna factura.
La solución no es volverse contable
Aquí está el malentendido más frecuente: organizarse no significa pasarse horas delante de un ordenador introduciendo datos.
Pedir factura al mayorista tarda exactamente lo mismo que no pedirla. Es una palabra: “factura, por favor.” El mayorista está obligado a dártela.
Lo que cambia es lo que haces con ella después. Y ahí es donde entra un sistema como CoreSignal:
- Fotografías la factura o el albarán con el móvil en el momento de la entrega
- La IA lee los datos — proveedor, productos, cantidades, precios e IVA — en segundos
- El sistema registra la compra y actualiza el inventario automáticamente
- Al final del trimestre, tienes todo el IVA soportado documentado y listo para que tu gestor lo deduzca
No hay que teclear nada. No hay que abrir ningún programa. El encargado hace una foto mientras el repartidor todavía está en la puerta.
El IVA que antes regalabas a Hacienda ahora queda registrado y deducido. Y tu gestor deja de hacer estimaciones — trabaja con datos reales.
En resumen
No pedir factura al mayorista no es ahorrar tiempo ni complicaciones. Es pagar más IVA del que corresponde, todos los meses, sin saberlo.
Y cobrar con datafono sin tener el negocio ordenado no es pasar desapercibido — es dejar un rastro que los sistemas de la Agencia Tributaria pueden cruzar con lo que declaras.
La buena noticia es que el cambio es simple: pedir la factura, fotografiarla, y dejar que el sistema haga el resto.
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